Si en alguna ocasión nos pasamos con la sal, pelamos unas patatas y las troceamos en la cazuela (trozos grandes), continuamos el guiso y al final las sacamos. La patata habrá recogido gran parte de exceso de sal.
Una vez vertida la salsa en el colador chino, introducimos en el mismo una batidora doméstica, y en breves segundos habrá pasado la salsa. Si lleva bastantes verduras debemos tener cuidado de no pasarla toda pues no es recomendable que pase toda la pulpa de las mismas.
Una vez hecha la mantendremos siempre templada al baño maría moviéndola con una cuchara de vez en cuando.
Lo natural es que vaya reduciendo poco a poco y evaporando líquidos, pero algunas veces las viandas que se encuentran en su interior ya están hechas y la salsa no está a nuestro gusto. Podemos utilizar cualquier tipo de fécula o harina perfectamente disuelta en caldo, las cuales verteremos y dejaremos que hiervan un poquito para que no den excesivo sabor.
Lo podemos hacer de dos maneras distintas. Si son tomates verdes o duros los pinchamos con un tenedor y lo giramos sobre el fuego hasta que la piel forme ampollas. Entonces los pelamos bajo un chorro de agua fría. También podemos cubrirlos con agua hirviendo; los dejamos reposar un minuto, los escurrimos y la piel se pelará fácilmente. Para despepitarlos los partiremos por la mitad y con una cucharilla sacaremos las semillas sin llevarnos la pulpa.
Si la salsa es de carne, utilizaremos vinos tintos, si los admite, si no doraremos un poquito de harina removiendo continuamente para que no se pegue, y la verteremos a la salsa disuelta en agua. si la salsa la vamos a utilizar con un pescado o verdura, podemos utilizar tinta de calamar disuelta en un poco de caldo de pescado
Meter con anterioridad el recipiente que vayamos a utilizar en el congelador, durante una hora.